Si tu agenda es un vertedero, no eres libre.
Si quieres saber cuánta libertad tienes, no hace falta filosofar mucho.
Mírate la agenda.
No, en serio.
Míratela.
¿Qué ves?
No digo la ideal.
La real.
La del martes cualquiera.
La de un jueves normal.
La de cuando no hay épica ni ganas.
Insisto, ¿qué ves?
Horas llenas.
Reuniones estúpidas que no eliges
Bloques partidos.
Cosas “urgentes” que no son tuyas.
Ya, ya sé.
Lo más jodido es que todo eso no lo ha decidido el destino.
Lo has decidido tú, aceptándolo poco a poco.
Porque una cosa es trabajar mucho, y otra muy distinta es no controlar tu tiempo.
La mayoría confunde eso.
Piensa que cuando gane más, cuando todo vaya mejor, cuando “se estabilice”, entonces sí.
Claro que sí, guapi.
Hasta que no aceptes que tu agenda, o sea, tu vida, jamás se arreglará sola, nada va a cambiar.
Tienes que empezar a dejar de esperar y comenzar a diseñar.
Y si no la diseñas tú, tu vida, digo, alguien lo hace por ti.
Un cliente.
Un jefe.
Un modelo mal montado.
Por eso hay gente que gana bien y vive mal.
Por aquí por Andorra hay varios de esos.
Gente siempre disponible, siempre apagando fuegos, siempre llegando cansado a lo importante.
A LO IMPORTANTE TE DIGO.
En fin, que cuando tu negocio está mal planteado, tu agenda se convierte en un vertedero.
Y si hoy la tuya no te gusta, mira abajo:
Libertad, y luego todo lo demás.

