¿Y si esta vez sí funciona?
Hay un miedo del que casi nadie habla porque no queda bien.
Lo veo mucho aquí en Andorra.
Y no, no es el miedo a cagarla.
Ese lo conocemos todos.
Es otro.
Me refiero al miedo a que esta vez salga bien.
A que funcione.
que empiece a entrar dinero.
A que la cosa tire.
Y entonces… ¿qué?
Porque si falla, bueno, ya sabes lo que hay. Te quejas un poco, aprendes algo, sigues igual.
Pero si aciertas… ostia, si aciertas.
De repente tienes que sostener eso.
Tienes que decidir más.
Poner límites.
Elegir con quién sí y con quién no.
Y eso pesa más que una puta mochila cargada de osmio.
Por eso mucha, mucha gente se queda justo antes.
En el “casi”.
En el “estaba a punto”.
En el “si hubiera tenido un poco más de tiempo”.
Ya claro.
Y no es casualidad. Ahí todavía no eres responsable de nada.
Todavía puedes mirar a otro lado.
Porque acertar implica exponerte.
Que te miren.
Que te compren.
Que esperen algo de ti.
Si esta vez sí funciona implica la responsabilidad degenerar tales expectativas en otros que muy poca gente es capaz de sostener.
Y, naturalmente, ya no vale esconderte detrás de ideas.
Ni de formación.
Ni de planes que nunca bajas al suelo.
Por eso hay gente brillante que se queda en el muelle de San Blas.
No porque no pueda, sino porque sabe que si puede, ya no hay excusas.
Por eso, el asunto realmente solo va de una cosa.
De asumir que, si funciona, vas a tener que convertirte en alguien que decide.
Abajo.
Libertad, y luego todo lo demás.

